Hablamos del arte de guiar tu propia vida. Si ya es difícil pasar por una transformación personal con ayuda de un profesional, imagina ser tú mismo quien ilumina cada una de tus decisiones y acciones. No obstante, con paciencia y compromiso es posible.

Convertirte en tu propio coach requiere autoadministración de técnicas y estrategias para alcanzar tus objetivos, superar desafíos y mejorar en áreas específicas de tu vida.

Cuando tomas las riendas de tu propia gestión emocional, ayuda bastante hacer un análisis que comprenda varias paradas. La primera, formular preguntas de exploración que te faciliten información sobre tu implicación en el proceso de autocoaching. Por ejemplo:

  • De 1 a 10 ¿cuál es mi nivel de autodisciplina?
  • De 1 a 10 ¿cuánta capacidad de autoreflexión tengo?
  • ¿Cuánto tiempo estoy dispuesto a invertir cada día en este proceso?
  • De 1 a 10 ¿En qué medida estoy comprometido?
  • ¿Para qué quiero hacerlo?

Para que el autocoaching funcione, es esencial que tengas la autodisciplina necesaria para establecer metas claras, diseñar un plan de acción y seguirlo de manera constante. La falta de autodisciplina será un obstáculo para que te mantengas enfocado en los objetivos a largo plazo.

El autocoaching implica un proceso de autoevaluación, reflexión y toma de conciencia de tus metas, valores, fortalezas y debilidades. Esto te ayudará a establecer objetivos realistas y diseñar estrategias efectivas para alcanzarlos.

Es imprescindible adquirir nuevos conocimientos y habilidades para abordar con perspectiva los objetivos definidos y los desafíos que se vayan presentando. Esto incluye adquirir herramientas específicas, aprender sobre nuevas áreas o buscar información relevante.

La segunda parada y no menos importante es el establecimiento de metas, la planificación y la gestión del tiempo. Al definir metas claras y desarrollar un plan de acción detallado, creas un camino estructurado hacia el logro de tus objetivos. Esto te brinda un sentido de dirección y propósito. Puedes buscar soporte en métodos como la visualización, los mapas mentales y la definición de metas SMART (Específicas, Medibles, Alcanzables, Relevantes y con Tiempo definido). La elección y la efectividad de estas herramientas dependen de las preferencias personales y las necesidades específicas.

Tercera parada, evaluación y ajustes. Es importante evaluar regularmente tu progreso hacia tus metas, identificar lo que ha funcionado y lo que no, y realizar ajustes necesarios en tu plan de acción.

La cuarta parada te invita al aprendizaje continuo. El autocoaching implica un compromiso con el aprendizaje y el crecimiento personal constante. Estar dispuesto a aprender de tus experiencias, mejorar tus habilidades y adaptar tu enfoque según lo necesites.

Enfocándonos en la utilidad que tiene el autocoaching para los líderes en pro de su desarrollo y transformación, como vemos, usado adecuadamente puede llegar a ser muy revelador, especialmente por el autoconocimiento que se consigue. Sin embargo, la otra cara del autocoaching nos hacer reparar en estos matices:

Falta de perspectiva objetiva. Uno de los principales roles de un coach externo es proporcionar una perspectiva objetiva y sin prejuicios. En el autocoaching, cabe la posibilidad de que no llegues a ver tus propias debilidades o sesgos con la misma claridad que un coach externo. Por lo que tu capacidad de autodiagnóstico puede interferir en la exploración de áreas de mejora.

Ausencia de retroalimentación externa. El autocoaching carece de la retroalimentación directa de otras personas y esto es esencial para el desarrollo del liderazgo. Es necesario recibir comentarios de tus colegas, subordinados y superiores para comprender cómo tu estilo de liderazgo afecta a otros y cómo puedes mejorar.

Riesgo de autoengañarse. Existe el peligro de caer en la trampa de la complacencia. Es difícil ser completamente honesto consigo mismo y confrontar áreas de mejora sin la influencia de un tercero.

Limitaciones de conocimiento y experiencia. Un líder puede carecer de la formación o el conocimiento necesario para aplicar las técnicas de coaching de manera efectiva. Un coach externo está capacitado y tiene experiencia en el proceso de desarrollo del liderazgo.

Tiempo y recursos limitados. El autocoaching es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo, y normalmente los mánagers tienen agendas apretadas y responsabilidades múltiples, por lo que resulta complicado dedicar suficiente tiempo y energía al autocoaching de manera consistente.

Aislamiento. Podría fomentar el sentido de aislamiento, ya que se trabaja en los objetivos de desarrollo de manera independiente. Un coach externo proporciona apoyo y conexión.

Falta de responsabilidad. Un coach externo mantiene a su coachee responsabilizado respecto a sus objetivos y plazos. En el autocoaching, la falta de responsabilidad puede derivar en procrastinación o pérdida de enfoque.

Valorando pros y contras, podemos ver que el autocoaching es útil en ciertos contextos, especialmente en el del desarrollo personal y la mejora de habilidades específicas. El combo perfecto es la combinación de autocoaching y coaching externo. De esta manera se conseguirá hacer introspección desde dos puntos de vista, el propio y el de un coach, quien además aportará una visión más objetiva, facilitará feedback crítico-constructivo y proporcionará la orientación necesaria para el crecimiento efectivo del liderazgo.

 

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Carmen Celemín
Coach ejecutivo & Coordinadora de Proyectos
Instagram@carmencelemincoach