Recientemente he tenido el placer de ser invitada, como coach, a un importante foro de Innovación y Emprendimiento, con objeto de ofrecer a los asistentes sesiones individuales de coaching empresarial que contribuyesen a llevar a cabo un negocio exitoso en su sector.

Dada la limitación de tiempo disponible, ya que había sido mucha la demanda y se trataba de una única jornada, la organización me pidió que las sesiones tuvieran una duración de sólo quince minutos.  Al principio reconozco que me pareció un reto; ya que el tiempo estándar de una sesión de coaching empresarial oscila entre una hora y hora y media.  Pero convencida de que son los retos los que te ayudan a crecer como profesional, me embarqué muy ilusionada en el proyecto.

Mi propósito para estas minisesiones de coaching era desafiar a los empresarios para que empezaran a ver su negocio desde otro punto de vista y hacerles tomar conciencia de quiénes eran ellos como empresarios, jefes y profesionales.

Realmente me quedé sorprendida y entusiasmada cuando, al final de la sesión les pregunté por lo que se llevaban de esos quince minutos de conversación de coaching, escuché reflexiones del tipo: “Estoy desbordado por lo urgente y esto está haciendo mucho daño a mi negocio”, “Es crucial para mí dedicar tiempo a planificar”, “Tengo que dedicar tiempo a pensar en ideas diferentes para mi empresa”, “Me gustaría dejar de ser el empresario hombre-orquesta y focalizar mi energía”, “Tengo miedo a tomar decisiones; y si tardo mucho en hacerlo, la competencia me adelantará” “Necesito saber cuándo y a quién tengo que decir NO”, “Es esencial que empiece a motivar a mi equipo, sin necesidad de ser complaciente ni blando”.

Todas estas reflexiones, fruto de una sesión de sólo quince minutos, me parecieron muy inspiradoras y estoy convencida de que -sin ningún tipo de duda- les abrirán una nueva puerta en su andadura. Además de estas conclusiones, la mayoría de los empresarios consiguieron generar la responsabilidad necesaria y se comprometieron con una primera acción para empezar a caminar hacia el objetivo de lograr mayor éxito en su negocio.

Cuando terminé la jornada y me detuve a sacar mis propias conclusiones, descubrí que la eficacia del coaching está por encima de la limitación temporal y que este método es lo suficientemente potente como para que, en pocos minutos, se cree la magia propicia para que las personas salgan de la sesión decididas a emprender un camino que les conduzca a alcanzar sus sueños.

     Rosa Cañamero
     Socia directora – Execoach