Hoy en día vivimos en una vorágine donde las empresas tienen que surfear la ola de la digitalización, porque saben que necesitan navegar en este nuevo océano de la cuarta revolución industrial o posiblemente el mercado las expulsará.

Digitalizar una empresa conlleva una serie de desafíos tecnológicos que obviamente tendrán que afrontar los departamentos de desarrollo para poder dar soluciones a los clientes cada vez más digitales o incluso a los nativos digitales 100%.

Sin embargo, digitalizar una empresa trae también consigo una serie de desafíos humanos.

Las principales dificultades, a nivel humano, que nosotros hemos identificado tienen que afrontar las empresas que están sumergidas en estos procesos de cambio son:

  1. Resistencia al cambio. Los empleados, en general, tienen que asumir nuevas formas de trabajar utilizando sistemas mucho más avanzados y colaborativos, menos primitivos que los utilizados hasta ahora. Esto automáticamente genera resistencia. Esta resistencia al cambio es natural y forma parte del comportamiento humano, porque siempre que nos enseñan una diferencia respecto a lo que estamos haciendo hasta ahora, tendemos a comparar si es mejor o es peor que lo actual.
  2. Una mala comunicación. Aunque parezca extraño, las empresas muchas veces no dedican el tiempo necesario a comunicar todos los beneficios que tiene esa nueva forma de trabajo y eso genera conversaciones de pasillo y quejas sobre el sinsentido del cambio.Nos vamos a encontrar con una resistencia a las nuevas formas de trabajo y en algunos casos ciertas personas pueden llegar a pensar que la empresa no tiene un rumbo fijo y claro porque no se les ha comunicado de manera oficial.
  1. Adaptación del estilo de liderazgo. Otro de los problemas que nos encontramos no es la resistencia del personal base, sino la resistencia de los directivos y de los mandos intermedios a cambiar su manera de liderar a sus equipos. Las nuevas formas de trabajar, como por ejemplo la toma de decisiones de equipo, el trabajo hipercolaborativo o simplemente los horarios flexibles, son un desafío muy grande para los directivos y mandos intermedios más tradicionales, que están acostumbrados a valorar a sus empleados por hacer “acto de presencia” en las oficinas y por el “aparentar” delante del jefe. Sin embargo, hoy en día ese mundo del “presentismo” está totalmente obsoleto, ya que la tendencia es clara hacia valorar a un empleado por sus objetivos y no por el tiempo dedicado o el esfuerzo aparente. El nuevo líder digital debe desarrollar, por tanto, habilidades de líder-coach, trabajo en equipo y colaboración, para maximizar el talento y aprovechar la inteligencia colectiva de la organización.
  2. Autoaprendizaje e iniciativa. Otro desafío se encuentra en el uso de nuevo software o actualizaciones, cada vez más frecuentes y rápidas de los sistemas. Aquí nos estamos encontrando con trabajadores que se quejan de que la empresa no les da formación en todas estas actualizaciones de todos los procesos o de los programas informáticos que utilizan. Y es que hoy en día, las compañías necesitan iniciativa y proactividad por parte de sus empleados para que, individualmente, tengan la curiosidad de “querer aprender” y desarrollarse por ellos mismos y no esperar a que la empresa los forme.
    Hay que tener en cuenta, que los cambios en el software que utilizamos y la cantidad de herramientas que forman parte de nuestro día a día requieren una actualización personal constante. Para ello los trabajadores tendrán que gestionar mucho mejor su tiempo y como dice Stephen Covey en su libro, “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, centrarse en el cuadrante 2 (No Importante-Urgente), es decir, dedicar tiempo de tu jornada laboral a formarte para poder ser más productivo.
  1. Pérdida de humanidad. Y por supuesto, el último de los desafíos que nos encontramos y quizás uno de los más importantes, es que los avances tecnológicos muchas veces generan una pérdida de humanidad en los procesos, al hacerlos más automáticos.
    Ahora mismo existen aplicaciones de bancos totalmente digitales donde puedes abrir una cuenta bancaria desde tu casa en cuestión de minutos sin necesidad de enviar ningún documento, simplemente con el acceso al micrófono y a la cámara de tu móvil. También puedes consultar con un médico o con un abogado a través de apps. Todo esto suena fantástico, pero no se nos puede olvidar que el ser humano sigue siendo humano y que las personas necesitamos contacto con otras personas. La digitalización de las empresas, aunque consigue facilitar el acceso a muchas personas y en algunos casos consigue democratizar algunos servicios a los que solo podían acceder unos pocos, conlleva que la parte más humana, es decir la atención al cliente, los servicios de venta y postventa etc. deben seguir evolucionando hacia una compensación de esa frialdad y seguir apostando por la calidez de las relaciones personales.

Los profesionales de la cuarta revolución industrial tendrán que adaptarse a los cambios tecnológicos y al desarrollo de habilidades de liderazgo y comunicación.

Resumiendo, los principales desafíos a los que se enfrentan las empresas que están digitalizándose son:

  • Resistencia al cambio por las nuevas formas de trabajar tanto del personal base como de los mandos intermedios y directivos.
  • Mala comunicación por parte de los directivos.
  • Adaptación del estilo de liderazgo. Los líderes de las empresas digitales deben aprender a liderar desde un estilo coach, fomentando la colaboración para potenciar el talento y la inteligencia de la empresa.
  • Nuevas formas de trabajar que requieren más auto aprendizaje, iniciativa y proactividad.
  • Pérdida de humanidad al tener procesos demasiado automatizados

La formación de los empleados en gestión del cambio, a los directivos y mandos en habilidades de liderazgo y comunicación y también el desarrollo de sus habilidades a través de coaching individual y de equipos son herramientas imprescindibles para afrontar los cambios a los que se tienen que enfrentar las empresas del futuro.

Y la pregunta que nos podemos estar haciendo es: ¿qué ocurrirá cuando las máquinas empiecen a realizar los trabajos que estamos haciendo nosotros? ¿tendremos que enseñarles el nivel de humanidad que tenemos ahora o incluso les exigiremos más empatía, más escucha y más inteligencia emocional que a nosotros mismos? Seguramente, aún es pronto para asegurar que los robots llegarán a desarrollar las habilidades que nos hacen más humanos, como la empatía, la inteligencia emocional o la creatividad. Por tanto, el profesional de la cuarta revolución industrial tendrá que desarrollar precisamente estas habilidades para aportar un valor a su organización.

 

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Ángel Martínez Marcos
Coach Ejecutivo & Consultor de Transformación Cultural