Robin Sharma en su libro: “El líder que no tenía cargo” nos habla de algo que intuitivamente yo creo que todos sabemos;  y es que el verdadero poder que poseemos las personas no es el que nos otorga ese puesto de trabajo que podamos ocupar en un momento dado de nuestra vida, en una determinada empresa; si no el poder natural de liderazgo que todos llevamos dentro, aunque en la mayoría de las ocasiones no nos creamos que está ahí y por tanto no lo utilicemos.  Este poder innato que todos llevamos, es el más auténtico y duradero ya que no depende de circunstancias externas, por lo que, pase lo que pase jamás nos lo podrán arrebatar.  Si nosotros necesitamos un cargo para que se respete nuestra autoridad, cuando no lo ocupemos no influiremos sobre nadie y nadie nos seguirá.

Este poder natural, aflora cuando nos focalizamos en hacer tareas tan sencillas como ir cada día al trabajo y dar lo mejor de nosotros mismos, dar buen ejemplo con nuestras acciones a las personas con las que nos relacionemos, crecernos ante los problemas y aportar ideas que produzcan cambios positivos, y tratar a los demás con respeto y aprecio.

Ejerceremos autoridad moral sobre nuestro entorno, la verdadera autoridad, si en épocas difíciles y de cambios como las que estamos viviendo, no nos quedarnos acurrucados en nuestra zona de seguridad con un discurso victimista, sino que adoptamos una actitud responsable y cada día con pequeñas acciones vamos ampliando esa zona de seguridad, sirviendo así de ejemplo y de guía a los demás.

Dejar aflorar sin miedo este líder interior que todos llevamos dentro, supone fortalecerlo previamente y a esto puede ayudarnos desarrollar en nosotros los siguientes hábitos:

1.     Aprendizaje. Leer libros de verdaderos líderes que han existido en la historia y que nos inspiren para aprender de ellos: qué hacían y cómo se comportaban con los demás.  Esto nos ayudará a fortalezcan nuestro carácter.

2.     Creencias potenciadoras. A esto nos ayudará ponerlas por escrito y repetírnoslas cada día al levantarnos y cada noche al acostarnos.

3.     Fijar objetivos. Sólo marcándonos unos objetivos, podremos ir donde queremos y conseguiremos centrar nuestra carrera profesional y nuestra vida.

4.     Visualización. Cerramos los ojos y como hace cualquier deportista de élite, nos imaginamos a nosotros mismo logrando nuestros objetivos, rindiendo al máximo y despertando nuestro líder interior.

5.     Escribir un diario. Este es un método muy eficaz para aumentar la conciencia en lo que nos ocurre cada día ya que sólo desde la toma de conciencia podremos avanzar hacia donde queramos..

6.     Hacer ejercicio. Hacer ejercicio de forma diaria, estimula el cerebro, genera energía y nos ayuda a dominar el estrés.

7.     Nutrición. La dieta influye también en el liderazgo.  Si nos alimentamos bien, nuestra energía estará siempre al máximo y también nuestro estado de ánimo.

Con todo esto, conseguiremos apoderarnos de nuestra extraordinaria fuerza interior, transformaremos nuestra vida y también el mundo a nuestro alrededor.

      Rosa Cañamero
      Socia Directora-Execoach
      Coach ejecutivo PCC