Cada vez es más difícil desconectar realmente del trabajo en vacaciones. Y esto supone una losa tremenda a lo largo de todo el año. Si no descansamos y nos renovamos adecuadamente durante las dos o tres semanas que disfrutamos en verano, será muy complicado que estemos al 100% el resto del año. Será imposible que rindamos a nuestro máximo nivel, que avancemos realmente hacia nuestros objetivos. La mente y el cuerpo necesitan descansar de verdad para volver a actuar con la máxima efectividad. 

Según una encuesta elaborada por Randstad, el 38% de las personas no desconectan de su trabajo durante sus vacaciones. Estos datos suponen un aumento de casi dos puntos respecto al año anterior. Concretamente, el 47% de los encuestados tarda entre una semana y quince días en evadirse de sus quehaceres diarios, aunque un 11% reconoce que necesita más tiempo. Además, a las mujeres (39%) les cuesta aparcar el trabajo más que a los hombres (34%). Con respecto a las nuevas tecnologías, el 63% asegura que el teléfono es el principal canal de comunicación con su empresa, mientras que el correo electrónico (20%) es la segunda opción. Fuente: Expansión.

A nivel tecnológico está claro que los avances no nos ayudan, más bien facilitan la conexión permanente con nuestro jefe o equipo. A nivel de actitud tampoco ayuda la cultura agresiva de muchas empresas o la actual crisis económica que está provocando un miedo atroz a perder el trabajo. Eso hace que muchos hayan incrementado la conexión con el trabajo durante las vacaciones. El miedo.

Hace falta ser muy valiente y tener las ideas muy claras y centradas para establecer unos límites claros, para desconectar del trabajo realmente y mirar el correo electrónico como máximo una vez al día durante 15 minutos. Normalmente, lo que hacen muchos directivos o profesionales es mirarlo cada hora, por si surge un fuego que tengan que apagar.

Sin embargo, si evitamos la mirada cortoplacista y nos atrevemos, comprobaremos que no pasa absolutamente nada por desconectar del trabajo durante dos semanas, que no se hunde el mundo ni la empresa (es una historia falsa que nos han contado o que nos hemos contado), y que al volver sentiremos una energía y una motivación desconocidas. No hay otro camino para ser una persona de alto rendimiento. Para avanzar realmente en nuestros objetivos, debemos parar de verdad, frenar, renovarnos. Debemos mirar con una visión más a medio largo plazo, pensando en el impacto que va a tener mi conducta en mi rendimiento el resto del año. Y esto es una realidad como un templo. Así que te recomiendo que descanses, pongas límites a tu obsesión por consultar el correo electrónico o llamar a la oficina, y que disfrutes de las vacaciones, de la familia, y de ti mismo/a.

Javier Carril
Socio Director Execoach