El lunes y martes he estado impartiendo el curso “Alto rendimiento individual y para equipos” para directivos superiores del Banco Santander. Y esto me hace repasar las cualidades o comportamientos fundamentales de una persona de alto rendimiento, que en mi opinión son:

– Estar muy focalizado en tus objetivos, sin apegarte a un resultado muy concreto. Lo importante es tener un rumbo claro.

– Dedicar la mayor parte de su tiempo a las tareas importantes y no urgentes.

– Reservar por lo menos 15 minutos al día para estar solo consigo mismo, para conectar con su interior, con sus valores.

– Centrarse sólo en lo que podemos controlar, influenciar o cambiar, que es básicamente nuestro comportamiento, actitud, estado de ánimo. No nos centremos en nuestro círculo de preocupación (lo que no podemos controlar como el comportamiento de los demás, la crisis, etc.)

– Comunicar de forma asertiva sus emociones, pensamientos y opiniones de forma permanente.

– Tener equilibrio y autocontrol emocional

– Claridad y fortaleza mental para soportar todos los obstáculos que inevitablemente aparecerán en el camino hacia tus objetivos.

– Cuidarse: alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio físico, dedicar tiempo a nuestras aficiones, a nuestra familia, divertirse, aprender. En definitiva, se trata de renovarse con frecuencia a nivel intelectual, emocional, física y espiritual.

– Desarrollar hábitos sostenibles de las conductas positivas. Normalmente sabemos lo que tenemos que hacer, pero sólo una minoría de personas logra convertirlo en hábitos permanentes.

El coaching es una disciplina altamente efectiva que nos apoya para alcanzar todos estos desafíos. Aunque si vamos a elegir a un coach para ayudarnos a elevar nuestro rendimiento, es absolutamente necesario que el coach tenga una formación y un entrenamiento específico de esta metodología.


Javier Carril

Coach Ejecutivo & Socio Director