Gestionar la pérdida en la carrera profesional suele ser complicado y difícil. Empecemos con una pequeña historia. Un jefe de equipo de 50 años llevaba más de quince años en la misma empresa. Había liderado proyectos estratégicos, gestionado equipos y los resultados avalaban su trayectoria. Todo apuntaba a que el siguiente paso sería asumir una dirección de mayor responsabilidad. Sin embargo, la organización cambió de rumbo. La promoción nunca llegó y, dos años después, aceptó una salida negociada. Lo que más le dolía no era quedarse sin trabajo, sino la sensación de haber perdido una parte de su identidad profesional.

Situaciones como esta son más frecuentes de lo que pensamos. Perder el trabajo, no conseguir el ascenso esperado, aceptar una prejubilación antes de lo previsto o perder un proyecto importante frente a una empresa competidora son experiencias distintas, pero todas comparten un mismo denominador: rompen el equilibrio sobre el que habíamos construido nuestra carrera y nos obligan a gestionar la pérdida profesional. En el entorno laboral, sin embargo, apenas se habla del impacto emocional de estos cambios. Existe una presión implícita para recuperarse rápido y seguir adelante como si nada hubiera ocurrido. Pero las emociones no desaparecen por ignorarlas: cuando no se gestionan bien, pueden transformarse en ansiedad, desmotivación o pérdida de autoestima.

Cuando la pérdida no es solo un despido

Al pensar en una pérdida profesional solemos imaginar un despido, pero la realidad es mucho más amplia. Existen situaciones que generan un impacto muy similar y que, además, suelen vivirse en silencio porque desde fuera parecen tener menos importancia. Entre ellas podemos encontrar:

  • No obtener una promoción que parecía cercana.
  • Aceptar una salida negociada o una prejubilación antes de lo previsto.
  • Dejar de liderar un proyecto estratégico.
  • Ser relegado a funciones con menor responsabilidad.
  • Comprobar cómo otros profesionales avanzan mientras nuestra carrera parece haberse detenido.

En todos estos casos no solo cambia el puesto que ocupamos. También cambian las expectativas que teníamos sobre nuestro futuro y la forma en que nos percibimos como profesionales.

¿Por qué nos afecta tanto?

El trabajo es mucho más que una fuente de ingresos. A través de él construimos relaciones, desarrollamos nuestras capacidades, encontramos reconocimiento y sentimos que contribuimos a un propósito.

Cuando alguno de estos elementos desaparece, es normal experimentar una sensación de vacío. Es entonces cuando aparecen pensamientos como «He fracasado en mi carrera profesional«, «No soy válido» o «Nunca podré recuperar lo que tenía«.

Una pérdida profesional no es solo una situación laboral difícil. En muchas ocasiones significa perder la autoestima, la seguridad en uno mismo, en definitiva la identidad profesional.

Estas reacciones son comprensibles, pero conviene recordar que nacen del impacto emocional del momento y no describen necesariamente la realidad. Una reestructuración, un cambio de estrategia o una decisión empresarial rara vez dependen exclusivamente del desempeño de una persona. El problema aparece cuando dejamos que una circunstancia puntual adversa defina toda nuestra identidad profesional.

El modelo de Virginia Satir: comprender el cambio para avanzar

En coaching ejecutivo utilizamos diferentes modelos para entender cómo reaccionamos ante los cambios. Uno de los más conocidos es el desarrollado por Virginia Satir, que explica cómo las personas atravesamos un periodo de inestabilidad cuando un acontecimiento rompe nuestro statu quo.

Durante esa etapa es habitual sentir incertidumbre, disminuir el rendimiento o experimentar emociones intensas. Lejos de ser una señal de debilidad, forma parte del proceso natural de adaptación. El error más frecuente consiste en resistirse o sabotear el cambio, que ya es inevitable. Sin embargo, el pasado ya no puede reconstruirse exactamente igual. El verdadero avance comienza cuando aceptamos que la realidad ha cambiado y dirigimos nuestra energía hacia aquello que sí podemos hacer a partir de ese momento.

Con el tiempo, las personas, si logran gestionar la pérdida del cambio profesional y abren su mente, pueden alcanzar un nuevo equilibrio. No necesariamente porque la pérdida haya sido positiva, sino porque el proceso les obliga a desarrollar nuevas capacidades, revisar prioridades y descubrir oportunidades que antes no contemplaban.

Por ello, según Satir, las personas acceden a un nuevo statu quo muy superior al inicial si gestionan de forma saludable la pérdida, al haber aprendido lecciones importantes y desarrollado actitudes o cualidades nuevas.

Nuevo libro de Javier Carril, La gestión de la pérdida

El nuevo libro de Javier Carril «La gestión de la pérdida»

Toda pérdida importante activa un proceso de duelo y la vida profesional no es una excepción. Aunque solemos asociarlo al fallecimiento de un ser querido, el duelo también aparece cuando termina una etapa significativa de nuestra carrera o cuando cambia la imagen que teníamos de nosotros mismos.

Por eso es normal sentir tristeza, enfado, decepción o incertidumbre. El problema no son esas emociones; el problema aparece cuando intentamos negarlas o convencernos de que deberíamos superarlas inmediatamente.

Aceptar lo ocurrido no significa resignarse. Significa reconocer la realidad para poder actuar sobre ella. Solo cuando dejamos de luchar contra lo que ya ha sucedido podemos empezar a construir lo que viene después.

¿Qué podemos hacer cuando atravesamos una pérdida profesional?

No existe una receta mágica que elimine el impacto emocional, pero sí hay algunas actitudes que ayudan a afrontar mejor este tipo de situaciones.

  • Date permiso para sentir. No es necesario aparentar fortaleza desde el primer momento. Las emociones necesitan un espacio para poder gestionarse.
  • Evita identificarte con lo ocurrido. Haber perdido una oportunidad no significa haber perdido tu valor como profesional.
  • Busca perspectiva. Hablar con un mentor, trabajar con un coach o compartir tus pensamientos con una persona de confianza ayuda a diferenciar los hechos de las interpretaciones que hacemos sobre ellos.
  • Recupera la acción poco a poco. Actualizar competencias, solicitar feedback, ampliar la red de contactos o explorar nuevas alternativas son pasos que devuelven la sensación de control.

No hace falta tener todas las respuestas para empezar a avanzar. Muchas veces la claridad aparece precisamente mientras caminamos.

Después de una pérdida profesional lo primero que debemos preguntarnos es: «¿Cual ha sido la causa de lo que me ha sucedido?» Es una pregunta importante y útil para identificar las causas y aprender de los errores cometidos, para no repetirlos en el futuro. Una vez que hemos realizado el ejercicio de reflexión y autocrítica honesta sobre la experiencia pasada, debemos enfocarnos en el futuro, y para ello una pregunta interesante es «¿Qué quiero hacer a partir de ahora con este aprendizaje y con mi carrera?

Una pérdida no define el resto de tu carrera

Prácticamente todos los profesionales con una trayectoria consolidada han atravesado momentos de éxito y también etapas de incertidumbre y mala gestión. La diferencia no suele estar en evitar estas situaciones, porque forman parte de cualquier carrera, sino en la forma de afrontarlas. Algunas personas permanecen durante años atrapadas en la frustración y el resentimiento. Otras utilizan esa experiencia para conocerse mejor, revisar sus prioridades y construir una etapa profesional diferente.

Las carreras no se construyen únicamente a partir de los logros. También se construyen por la manera en que respondemos cuando las cosas no salen como esperábamos. Es decir, las pérdidas forman parte de nuestro desarrollo como personas y como profesionales, y si aprendemos a gestionarlas de forma adecuada, pueden ser la semilla de nuevos e inimaginables éxitos y logros.

En mi nuevo libro «La gestión de la pérdida» abordo todos los tipos de pérdidas que sufrimos los seres humanos a lo largo de nuestra existencia, y cómo gestionar dichas pérdidas en base a un modelo práctico de 5 pasos, con el que saldremos fortalecidos a nivel mental y emocional, y potenciaremos nuestra resiliencia y sabiduría. Si te interesa el libro, pincha en este link: COMPRAR LIBRO

En Execoach, acompañamos a los directivos y las empresas en su viaje hacia una transformación cultural efectiva basada en el liderazgo consciente, alineando estrategia, cultura y talento para lograr un impacto sostenible. Contáctanos y explora cómo podemos apoyar tu proceso de cambio organizacional.

¿Quieres recibir 3 cuentos motivacionales totalmente gratis escritos por Javier Carril? Pulsa en el siguiente link y te los enviamos. 3 cuentos motivacionales

Síguenos en LinkedIn: Follow @Execoach

JavierCarril\_Execoach\_.jpgJavier Carril
Socio de Execoach.
MCC (Master Certified Coach) por ICF
Agile Coach y Scrum Master
Follow @JavierCarril

Sigue a Javier Carril en Instagram