Un líder ¿nace o se hace? Esta pregunta ha sido objeto de debate en el campo de la psicología y el liderazgo durante mucho tiempo. La realidad es que tanto los factores innatos como los adquiridos, influyen en el desarrollo de un líder efectivo.

Algunas personas cuentan con cualidades innatas que las predisponen a ser líderes influyentes. Traen de serie habilidades comunicativas, carisma, inteligencia emocional, capacidad de toma de decisiones, capacidad de inspirar a otros, etc. Estos rasgos pueden ser heredados o surgir de la personalidad y el temperamento individual. Sin embargo, es importante destacar que contar con estas características innatas no es garantía de éxito como líder, ya que también se requiere desarrollo y experiencia.

En cualquier caso, los líderes existen incluso antes de la formación de las civilizaciones. En las comunidades tribales y nómadas había líderes locales que asumían roles de liderazgo para tomar decisiones, guiar a su grupo y asegurar la supervivencia de la comunidad.

Lo cierto es que los modelos de liderazgo han evolucionado, dejando atrás aquellos estilos tan jerárquicos y formales y dando paso a un relevo generacional que incorpora filosofías orientadas a la flexibilidad, integración y transparencia de las estructuras y funciones organizativas.

Hablando de nuevas generaciones, resulta llamativo comparar los estilos de liderazgo utilizados por los millennials frente a donde apuntan los centennials. Aunque los separan unas cuantas décadas y hay un salto conductista, cultural y tecnológico, encontramos coincidencias especialmente en temas de conciencia social y búsqueda de propósito.

Los millennials son la generación nacida aproximadamente entre los años 1980 y 1995, época de rápido avance tecnológico en la que fueron testigos del surgimiento de Internet, los teléfonos móviles y las redes sociales.

La generación Z, conocida también como centennials, corresponde a los nacidos entre 1995 y 2010 aproximadamente. En general, se caracterizan por tener interacción con la tecnología digital, internet y medios digitales desde muy temprana edad. Aunque la influencia más significativa en esta generación ha sido el uso generalizado del teléfono inteligente.

Liderazgo millennial

  • Colaboración y trabajo en equipo. Crecieron en un entorno más colaborativo, donde se fomentó la participación y el diseño de objetivos en grupo, por lo tanto, suelen adoptar un enfoque más inclusivo, involucrando a los miembros de su equipo en la toma de decisiones.
  • Desarrollo personal y profesional. Además de prestar atención a su propio desarrollo personal y profesional, se enfocan también en el de sus equipos. Valoran las oportunidades de aprendizaje, la retroalimentación y el crecimiento continuo. Buscan trabajos y roles que les brinden oportunidades de realización personal.
  • Tecnología y habilidades digitales. Están familiarizados con la tecnología y son hábiles en el uso de herramientas digitales, que además utilizan para facilitar la comunicación, la colaboración y la gestión de proyectos. También suelen estar al tanto de las últimas tendencias tecnológicas y buscan formas de aplicarlas en la empresa y en su manera de liderar.
  • Diversidad e inclusión. Valoran la diversidad y la inclusión en sus equipos y en las organizaciones. Promueven la creación de entornos de trabajo inclusivos y equitativos, donde todas las opiniones sean escuchadas y valoradas. Recoger diferentes perspectivas y experiencias favorece y enriquece la creatividad y toma de decisiones.
  • Orientación hacia un propósito y valores. Los líderes millennials suelen buscar un propósito y significado en su trabajo. Valoran estar alineados con sus valores y la misión de la organización, por lo que prefieren trabajar en empresas y proyectos que tengan un impacto positivo en la sociedad. También son más conscientes de temas como la sostenibilidad y la responsabilidad social corporativa.

Liderazgo centennial

  • Pragmáticos. Han crecido en tiempos de incertidumbre, por lo que tienen una visión más realista del funcionamiento del sistema. Son directos, prácticos y buscan objetivos rápidos.
  • Tecnológicos. Tienen un alto nivel de competencia digital y están acostumbrados a utilizar herramientas digitales para la comunicación, el aprendizaje y el trabajo, por lo que suelen tener enfoque hacia la innovación tecnológica y la implementación de la misma para con sus equipos y proyectos.
  • Búsqueda de propósito y sostenibilidad. Son conscientes del impacto social y medioambiental. Valoran el propósito en su trabajo y buscan oportunidades que les permitan marcar una diferencia en el mundo. Tienen una mayor conciencia de la sostenibilidad y buscan formas de abordar los desafíos en su liderazgo ambiental.
  • Adaptabilidad y flexibilidad. Han vivido en un entorno de cambios rápidos y constantes. Son adaptables y están preparados para enfrentar nuevos desafíos. Son rápidos aprendiendo y se integran bien en equipos dinámicos y en evolución.
  • Activismo y voz. Son conocidos por su activismo y voz en temas sociales y políticos, por lo que tienden a luchar por la justicia social y comunitaria. Ofrecen equidad cuando trabajan en equipo y abogan por causas en las que creen que pueden generar cambios valiosos en la organización.

Lo más destacable de los líderes de la Generación Z es que son unos virtuosos de la implementación de procesos ágiles y tienen claro que, propósito personal y profesional es indivisible a la hora de dejar huella en la sociedad. Recordemos que, este colectivo será el motor del nuevo panorama económico mundial en los próximos años.

 

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Carmen Celemín
Coach ejecutivo & Coordinadora de Proyectos
Instagram@carmencelemincoach